sábado, 5 de mayo de 2012

Tu voz y tu calor.


Estaba envolvida por los sueños pasajeros de la noche cuando mis parpados se abrieron para dar paso a la luz de la mañana. Entonces observé un cuerpo borroso a mi lado, abrazándome y calmando mi cuerpo dormido. Bostecé.
Su risa acarició mis oídos y mi boca dio paso a los besos suicidas que se quedaban perdidos en nuestros labios. Mi boca aun tenía ese maldito sabor a ron y sus manos aun guardaban el cariño de la noche anterior, ese que el siempre conversaba para regalarmelo en porciones pequeñas.
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Odiaba esta sitación. pedirle que se fuera despues de haber pasado toda la noche cuidando de mi. Pero, tenía trabajo, y una resaca del temaño suficiente para ser insoportable. Así que bese su frente y fui a la ducha: cuando salga espero que ya no estes

martes, 1 de mayo de 2012

Nunca jamás me sentí tan pequeña.

Empecé a caminar. No tenía dirección, mi brújula del destino se había roto y estaba perdida en la oscura manta del anochecer. La ciudad gritaba aquel sábado noche, fiesta, alcohol y drogas. Solo faltaba el rock and roll. Encendí un cigarrillo y dí una calada echando mi cabeza hacia atrás. Sentí como todo me envolvía, como si de un sueño abstracto se tratase. Escuchaba el sonido de los coches y discotecas de fondo. Prostitutas en las esquinas e imbéciles que me gritaban. Mi cuerpo estallaba por dentro, mi vida se perdía.La nicotina ya no me calmaba. En mi otra mano sostenía mi fiel botella de ron ya medio vacía. Entonces comenzó a llover. Cerré los ojos y hubiera jurado sentir tus caricias mientras mis huesos tartamudeaban tu ausencia. Mi cigarro se apagó y mi botella se vació.


Y con las pocas fuerzas que quedaban en mi cuerpo volví a casa, no sin antes desgarrar los pensamientos en un bar cercano.

La noche era mia y la luna quería bailar un bals. Una orgía de sentimientos se apoderaban de mi cuerpo. Llegué a casa y dejé caer mi cuerpo sobre la cama. Llevaba aun mis pantalones baqueros. No era mi pijama habitual pero mis ojos se cerraron antes de poder si quiera volver a respirar el putrefacto aire de mi habitación.