sábado, 5 de mayo de 2012

Tu voz y tu calor.


Estaba envolvida por los sueños pasajeros de la noche cuando mis parpados se abrieron para dar paso a la luz de la mañana. Entonces observé un cuerpo borroso a mi lado, abrazándome y calmando mi cuerpo dormido. Bostecé.
Su risa acarició mis oídos y mi boca dio paso a los besos suicidas que se quedaban perdidos en nuestros labios. Mi boca aun tenía ese maldito sabor a ron y sus manos aun guardaban el cariño de la noche anterior, ese que el siempre conversaba para regalarmelo en porciones pequeñas.
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