viernes, 19 de octubre de 2018

Las palabras el viento se las llevó

y mire por un instante al gran infinito de tus ojos, a la gran perdición de tu mirada y encontré, en ella, todo  lo que buscaba.  Una pizca de esperanza y una gran taza de amor, de puto amor, del bueno

miércoles, 3 de octubre de 2018

No puedo dejarlo escapar.

No tenía mucho que regalar, solo un corazón destrozado y lleno de retales, pero eso no era suficiente, nunca lo era. Yo nunca era suficiente, y ya no sabía de donde sacar las fuerzas para llegar alto.

Eché una vista atrás, una miradita rápida al cajón de los desastres. Y uno, tras otro, fui recordando que por mucho esfuerzo que ponga siempre caigo en las mismas piedras que ya tienen la forma de mi pie.

No sabía por donde empezar, la esperanza había muerto. La asesine una tarde de domingo mientras tu te echabas la siesta. Y ahora, en la soledad de nuestra habitación me pregunto ¿que demonios he hecho bien? Algo... algo debí hacer bien, pero no dejo de pensar que no hay ni una sola cosa que haya hecho correctamente, ni un solo fallo en el que no haya caído. Aunque me duela admitirlo soy la reina de los desastres amorosos, familiares y desde hace unos años ni si quiera gozaba de una buena salud. La esquizofrenia que se había apoderado de mi cabeza como si fuese un patio de recreo a la hora del descanso me consumía. No era más que un montón de síntomas abrazados a un cuerpo desastroso que dejaba cada día más que desear. Pero sabiendo siempre que nunca nadie en la historia me podría desear, con mis estrías, mis muslos engrasados y esos pechos que nunca desafiaron los limites de la gravedad. Todo estaba en mi contra, y que era todo? Todo era la gente que decía quererme y me dejaba de lado, todo era la familia que desde que mi madre murió se deshizo y nunca se volvió a unir.  Todo eran los amigos que olvidaban mi propio nombre, y los enemigos que lo maldecían hasta el amanecer.

martes, 2 de octubre de 2018

Lo que sientes no puede verse desde aquí.

No te preocupes, besaré primero. Aunque me diese miedo, aunque me temblase hasta el alma, besé primero, me acerqué a ti y te sostuve entre mis manos, tu carita linda entre mis torpes manos. Y te besé, con todo lo que eso trajo consigo, con todo el amor, los momentos buenos y los malos, los difíciles y los complicados. Pero ante todo los bonitos.
Y nunca me cansaré de amarte, de quererte a cada instante, de sentir por ti cada uno de estos sentimientos revoltosos que siento en mi interior.

No voy a negar que lo he pasado mal en ocasiones, hemos tomado decisiones difíciles, hemos tenido que tomarlas a pesar de muchas cosas pero aun con todo... seguimos juntos. Nada nos separó. Nada pudo romper este amor.

Y ahora miro atrás y pienso en como has cambiado mi vida en estos últimos casi siete meses y me doy cuenta de que no podía haber elegido mejor a la persona con la que compartir el resto de mis días. No quiero pasarme de cursi, pero desde luego mi vida cobró sentido el día que te conocí, empecé a darme cuenta de un montón de detalles, de regalos que me estaba dando la vida y no disfrutaba porque me emperraba en sufrir por gente que no valía la pena.

Me has costado mucho de encontrar, como si toda mi vida hubieras estado ahí. Cuando vivía en La Freixa, cuando entré en Mazinguer a ver los pops un día que pasé por allí, cuando iba a la Grieta y finalmente cuando fui a la VimanGo. Te escondías en las esquinas, dejando un rayo de luz por donde pasabas, dejándome con la sensación de que algo me estaba esperando y que estaba apunto de pillarlo, pero aun no sabía bien el que.

Y me enamoré de tus lunares... de cada uno, me enamoré de tu sonrisa, de tus bromas, de las palabras bonitas y las promesas cumplidas. Me enamoré de tus abrazos, de esos besos de película sin guión, me enamoré hasta de tu maldito desorden, porque aun en el me seguías encontrando a mi. No me buscaste, no te busqué, pero entre toda la multitud tu fuiste mi luz, yo fui tu camino. Y cuando nuestros nietos nos pregunten si dudé alguna vez si te amaba diré orgullosa que jamás tuve ni la más mínima duda de que eras el amor de mi vida. La persona adecuada, el elegido.

No puedo dejar de pensar en la suerte que tuve de encontrarte, en el regalo tan grande que me dio la vida para compensar tantas putadas que me hizo. Tu fuiste la recompensa de cada lágrima caída.

Será que estoy enamorada, o que nada podía ser mejor, pero he tomado la decisión de llevar un poco más lejos la promesa de quererte para siempre, me he tomado el derecho eterno de jurarte mi amor, y aquí y ahora te lo demuestro.

Siempre tuya, ante todo, María José Prim Pazó.



Pum, putum. Pum.

Ya no te quiero.
Me ha costado universos decirte esto, me ha costado vidas explicarme a mi misma lo que siento. Me ha costado un millón de lágrimas admitir que solo fuiste un error que nunca debió empezar.
Yo me acostaré en el suelo, me agarraré el corazón y barreré cada detalle, barreré cada beso que nos dimos y cuando solo queden palabras de un soplido me desharé de ellas. Porque si hay algo que se, es que del amor no se salva nadie. Ni si quiera vos. 

Porque una ventana que da a un patio de luces puede brillar.

No se que me está pasando. No se en que momento perdí el norte, ni empecé a amar la vida como si la mia tuviera sentido desde sus comienzos.
Siempre creí que mi vida era un fallo, un error sin resolver, que, apesar de vivirla al méximo nunca era suficiente porque yo no era nadie,
Simpre creí en el amor, en la poesía y en la verdad, y ahora te cruzas tu en mi camino, que eres amor, que eres poesía y que eres verdad... y me doy cuenta de lo bonitos que son los amaneceres, los días largos y los cortos, me doy cuenta de lo grande que puede ser amar. De lo explosivo que puede ser un beso y ante todo, por encima de todo, lo agradecida que puede estar una de que el amor aparezca un día, por destino o por casualidad, en su vida.
Ahora poco me queda que decir... más que un te quiero susurrado al oido.