viernes, 11 de enero de 2013
..
Había llegado a un punto sin retorno. La respuesta no sería la huída,
pero el camino que observaba ante mi era realmente aterrador. Me quedé
quieta y respiré hondo. Recuerdo que en el aire bailaba un olor suave a
hierba recien cortada. Amaba ese olor, pero de pronto, se desvaneció, y
aparecio, en su lugar, un asqueroso olor a muerte, a terror, a miedo.
Tragué saliba, pero me costó más de lo que planeaba. Mi garganta estaba
completamente cerrada, y tenía una sensación de mareo extraño. No podía
pararme mucho más tiempo frente a mi futuro, mire de reojo al pasado, y
me adentré en esa desconocida selva de dolor.
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