martes, 1 de enero de 2013

D.

Le miré con lágrimas en los ojos. Estaba cansada. Cansada de luchar por personas que me abandonaban, por desconfiar hasta de mi sombra. Cansada de sufrir. En cambio el, estaba sereno, tal vez triste, pero tranquilo. Me miraba fijamente y de vez en cuando esbozaba una timida sonrisa, solo por unos segundos. Suspiré y proseguí:
-No estarás siempre para protegerme.
+¿Porqué no?
-No crees en los siempres, y yo tampoco- Le miré extrañada. Ralph era la típica persona que duda que una amistad dure más que un par de años y ahora me preguntaba porque no creía en esa azaña casi mitológica que es el durar para... siempre? No, esta conversación no tenía ni pies ni cabeza. El sonrió, fue una gran sonrisa, se le notaba seguro.
+Y si eres una excepción?
Estaba desconcertada, ¿Donde estaba mi novio, y quien era este ingenuo que estaba frente a mi?.
-¿Excepción?-Puse una voz burlona, intentando que se diese cuenta de la estupidez que había dicho, pero parecía que no entendía lo que prentedía decirle, así que intenté ayudarle a comprenderlo mejor- ¿Porqué iba a ser una excepción?, me conoces desde hace menos de un año.
Dejó salir de el una risa desordenada, como si no la pudiese controlar.
+De verdad Shopie? Ahora intentas encontrar lógica a lo nuestro? Eres mi novia, y mi mejor amiga, cuando solo hace medio año que te conozco. No somos lógicos, somos excepciones.

No hay comentarios:

Publicar un comentario