No se que me está pasando. No se en que momento perdí el norte, ni empecé a amar la vida como si la mia tuviera sentido desde sus comienzos.
Siempre creí que mi vida era un fallo, un error sin resolver, que, apesar de vivirla al méximo nunca era suficiente porque yo no era nadie,
Simpre creí en el amor, en la poesía y en la verdad, y ahora te cruzas tu en mi camino, que eres amor, que eres poesía y que eres verdad... y me doy cuenta de lo bonitos que son los amaneceres, los días largos y los cortos, me doy cuenta de lo grande que puede ser amar. De lo explosivo que puede ser un beso y ante todo, por encima de todo, lo agradecida que puede estar una de que el amor aparezca un día, por destino o por casualidad, en su vida.
Ahora poco me queda que decir... más que un te quiero susurrado al oido.
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