Andé durante horas, no miré atrás. Tampoco quería, solo miraba aun lado, hay estaba Angel, de mi mano. Nada podía ir mal, nada. Y entonces apareció el; la bruja de blancanieves, el mounstruo de debajo de la cama... el miedo. Allí estaba el, me paralicé, miré a Angel, no lo entendía, me solté corriendo de su mano, grité y corrí como nunca. La angustia me estaba comiendo, tenía la respiración acelerada y mis ojos miraban al suelo, imaginando el peor de los finales.
-Shopi, que ocurre?
+Es el..
El silencio se quedó en el aire, ninguno habló, ninguno nos dirgimos la palabra, empezamos a andar. Sin rumbo, sin ganas.
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