domingo, 11 de noviembre de 2012
¿Quien sabe más de la vida que los demás?.
¿Alguna vez te has preguntado porque corremos tras apagar la luz del
pasillo hasta encontrar un resquicio de luminosidad? Es un acto reflejo,
como amar o respirar. Nadie nos ha enseñado que debemos hacerlo, nunca
nos han dicho "corre, hulle de la oscuridad". Nacemos sabiendo que en
ese pequeño corredor de nuestro hogar pueden ocurrir un millón de
desgracias en cuanto el interruptor se baje. ¿Porqué? ¿Nunca te lo has
preguntado? Tal vez, y solo tal vez, en algún lugar, en un universo
paralelo o en un mundo inexistente en el presente pero que existió hace
mucho o quien sabe, que aun no existe... la oscuridad se adueñaba de la
vida y corroía la vida. Mataba. Y quien dice que no existió un tiempo
en el que luz y oscuridad eran guerreros que luchaban día y noche por
lograr su posición de dominantes. Sus fuerzas eran demasiado
igualadas... por eso en las frías noches miras el reflejo de las
estrellas y la luna, y en los días soleados te sigue una mancha oscura
llamada sombra. Y es que, quizá, quien sabe... todos hemos muerto
atrapados en las tinieblas del reino oscuro.
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