domingo, 11 de noviembre de 2012
"un, dos, tres. cortate otra vez"
Y entonces fue cuando comencé a sentir el filo del cuchillo acariciando
mi pálida piel de inmortal. No podía resistir moverme lentamente para
notar como prufundizaba su cuchilla sobre mi tejido corporal. Era
adrenalina. No tenía más palabras que "sigue" en mi mente, y más gestos
que el de morderme el labio inferior esperando ver como se derramaba la
sangre poco a poco. Y mientras la cuchilla se enfriaba en el exterior mi
sangre se calentaba en mi interior.
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