domingo, 11 de noviembre de 2012

Reflexión.

El problema de la vida es que aunque tu te mueres ella continúa sin ti. Los cantantes, aun que fallezcan, siguen vendiendo sus discos. Y aunque tu desaparecieras otra persona viviría en tu casa, haría tu trabajo... y la vida continuaría. En los terremotes, o tsunamis pueden morir miles de personas, y escuchamos esas cifras como algo más. Como los miles de Estado Unidenses que murieron en la segunda guerra mundial, solo una cifra más que memorizar en la historia del planeta. Y nada de esto se se interpone en nuestros planes de futuro.
El problema es, ¿Que ocurre cuando quien muere eres tu?.Millones de personas seguirían el rumbo de su vida sin que nada cambiase para ellos, otra persona se enamoraría de tu alma gemela, formarían una familia, todo volvería a su cauce, como si tu nunca hubieras existido. Pero si exististe, estuviste, pero no podrás demostrarlo. Y es que es normal que se tema a la muerte, no por el dolor ni lo desconocido, si no, por saber que para los demás tu muerte no será mas que un grano de arena en un desierto. Un recuerdo olvidado en el tiempo.

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