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Era puta adrenalina en estado puro. Sentía mi cuerpo ido, drogado con la música rock del local , mientras que las luces de colores alumbraban mínimamente la pista de baile donde los saltos eran continuos y las manos se elevaban hasta tocar el cielo. El ambiente, el calor de la gente y el movimiento continuo era el mejor sentimiento que había sentido en años. después de aquel extraño estado llamado amor.
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