Nunca me habría atrevido a ponerte nombre, a resumirte en una palabra, a intentar expresar todos los años, toda la vida a tu lado. No podría decir un sujeto, un sustantivo posesivo para tu voz, tus caricias, tus abrazos. Fuiste tu, quien me enseñó a volar, a reír, a amar. Y es que, tu te sentías insultado por no tener nombre, cuando deberías sentirte afortunado por serlo todo.
Felix, felicidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario