Necesitaba un poco de aire antes de entender los gritos que provenían del salón. Con las pocas fuerzas que me quedaban tras la última pelea entré y el silencio se hizo. Se quedo mirándome, callado. No podía comprender como podía continuar ahí, de pie, inmutado. Se acercó y me abrazó, entonces comprendí que estaba enamorado de mi.
No hay comentarios:
Publicar un comentario