Últimamente ya no me siento yo. Dejé esa esencia de ron y tabaco a todas
horas por unas cuantas llamadas semanales faltas de cariño y
comprensión. Últimamente, no escribo yo. Dejé de plasmar lo que sentía
por redactar cosas contrarias a las que me pide el corazón. Últimamente
ya no hablo yo. Solo hay silencio entre los dos.
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