Desde luego, la gente de hoy en día no es normal, para nada. Mirarme a
mi por ejemplo. Estaba ahí, tan tranquila, tirada en el sofá con los
pies en el reposa cabezas y la melana tocando el suelo, almacenando
sentimientos que me negaba a aceptar, con mi botella de ron en mano y
sin cigarrillos. Sin saber que el amor de mi vida era el, aunque una
pequeña parte de mi sabía con certeza que sin duda, el era mi nicotina.
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