Echó al azar cuantas películas le quedaban por mirar, cuantos besos tenía que reservar en su maleta y cuantos libros quería leer antes de morir. Hizo un recuento de todo lo vivido, de la gente olvidada, de los que estuvieron siempre y de los fallecidos. Guardó todo en una maleta, era pequeña, azul oscura y con remarques en las esquinas. Subió al tren y no miró atrás, le quedaban dos meses de vida, tenía que vivir lo que no vivió, y amar lo que nunca amó.
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