Estaba completamente perdida en un mar de preguntas que dañaban la fina
capa de sentimientos que aun no había perdido con aquel amor. No sabía
continuar, ni esperar, ni relajar mis movimientos. Todo sucedía lento, y
en punto concretos, en los que peores, aceleraba su rapidez. Me comencé
a marear y aquella tela de sentimientos se comenzó a desgarrar, poco a
poco. Ya no era yo, ya no tenía sensibilidad, compasión, piedad,
ternura... amor.
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