Corría el año.. bueno, ciertamente aun no se bien la fecha en la que
ocurrió esto, de echo, dudo que esta historia se llevara acabo en
nuestro planeta.
Ring se encontraba en La Pradera del Oliasis, un pequeño y remoto pueblo perdido en el mapa entre accidentes geográficos. En verdad, a primera vista, parecía un simple pueblo de la edad media. Un buen lugar donde comenzar nuestra historia, ¿no creen?.
Tras una pequeña siesta retomó su viaje. Se adentró entre unas hierbas altas con cuchillo en mano. Miraba al suelo y rebuscaba entre la vegetación. Arto ya de esperar respuestas de la naturaleza alzó su cabeza y movió las orejas. Sus orejas, puntiagudas y alargadas como las de un conejo, tenían algo más que una extraña forma, conseguían rastrear un sonido a kilómetros de distancia.
Unos Spukets se adentraban en el bosque de las almas negras a solo ocho kilçometros. Los Spukets eran híbridos de orcos y patasolas. Seres que a pesar de la falta de una de sus extremidades inferiores eran capaces de destruír un pueblo con solo su presencia, su olor. Apesar de ello, Ring solía divertirse burlandose de ellos con su valeroso ingenio, mas, esta vez se encontraba demasiado ocupado como para recorrer un camino así. Buscaba una cena, y para el, eso era lo primero.
Ring se encontraba en La Pradera del Oliasis, un pequeño y remoto pueblo perdido en el mapa entre accidentes geográficos. En verdad, a primera vista, parecía un simple pueblo de la edad media. Un buen lugar donde comenzar nuestra historia, ¿no creen?.
Tras una pequeña siesta retomó su viaje. Se adentró entre unas hierbas altas con cuchillo en mano. Miraba al suelo y rebuscaba entre la vegetación. Arto ya de esperar respuestas de la naturaleza alzó su cabeza y movió las orejas. Sus orejas, puntiagudas y alargadas como las de un conejo, tenían algo más que una extraña forma, conseguían rastrear un sonido a kilómetros de distancia.
Unos Spukets se adentraban en el bosque de las almas negras a solo ocho kilçometros. Los Spukets eran híbridos de orcos y patasolas. Seres que a pesar de la falta de una de sus extremidades inferiores eran capaces de destruír un pueblo con solo su presencia, su olor. Apesar de ello, Ring solía divertirse burlandose de ellos con su valeroso ingenio, mas, esta vez se encontraba demasiado ocupado como para recorrer un camino así. Buscaba una cena, y para el, eso era lo primero.
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