lunes, 3 de diciembre de 2012
Ya no soy valiente.
Salté la valla de seguridad, dos guardaespaldas intentaron tumbarme con
un placaje pero pude escabullirme entre la multitud de los fans. Subí al
escenario y corrí hacia el cantante principal, el cual se encontraba
agachado hacía el público firmando autógrafos. Solo prentendía
abrazarlo, darle dos besos y decirle que le admiro, pero tropecé y el
resbaló hacia el público de cabeza. Miré mi fin, unos gorilas que
intentaban protegerle se acercaron hacia mi. No solo me había colado en
un concierto y había saltado la valla de seguridad... si no que, aunque
sin ser intencionadamente, había arrojado al cantante de la banda a un
mar de fanáticos y frikis. Me eché las manos a la cabeza, cubriéndomela
con miedo. De pronto escuché un grito. Un grito de felicidad, un "ah"
que sobresalía entre las masas, una risa explendorosa que hizo destapar
mis ojos para observarle y reír. Era Jordi, el cantante del grupo. Sus
fans lo sostenían y se lo pasaban entre sus manos. Era la típica escena
de película. En ese momento miré a los guardaespaldas y me tranquilicé,
puede que me hubiera metido en un lío, pero a su vez, me había dado
cuenta de que Jordi sentía el rock y el amor en sus fans de la misma
forma que yo lo sentiría cuando triunfase.
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