miércoles, 1 de agosto de 2012

Imposible es no tentar a la suerte una vez mas.


Después de los besos, las caricias, el amor.. después de fundirnos en uno, sobrevolar los cielos, jugueteando entre las nubes... caímos en forma de un relámpago sobre el edredón. Rendidos. Agotados.

Me quedé observándole, sin sacar esa sonrisa de mis labios, ni la suya de mi mente. Posé mi mano sobre su pecho y nos quedamos unos segundos en silencio hasta que una risa tonta rompió aquel anochecer. Se le comenzaron a cerrar los ojos y apoyé mi cabeza en su corazón. Escuchando cada latido. Durmiéndome sobre el universo.
-No sé si eres el amor de mi vida.. pero me haces sentir como si lo fueras.
Entonces acarició mi melena alborotada. Fue el momento más feliz de mi vida.

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