miércoles, 1 de agosto de 2012

Solo quiero un poquito de tu vida entera.

La perfección no era una forma de ver ese día, ya era mi día a día. Mi relación se basaba en los mejores momentos jamás vividos. Mis mañanas eran soleados despertares entre sus brazos y por las tardes me recogía entre sus alas y me llevaba a volar entre las nubes de nuestro pequeño cielo azul. Sus besos no eran más que el poder carnal de nuestro amor y sus caricias suaves y melancólicas solo me llevaban a ese mundo donde estábamos solos. Donde lo estaríamos siempre.

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