Y yo tengo esa manía de hacer todo mal, de suspirar más de la cuenta, de no tomar el mando de mi vida con facilidad, de creer que todo va a salir bien, incluso cuando ya no hay solución. Sí, yo grito de miedo y susurro de felicidad. Yo no olvido que me quieres, simplemente no me lo creo. Y lo noto, cuando a gritos pides que me haga mayor, que madure que no sea yo...
No hay comentarios:
Publicar un comentario