
Y allí estaba yo, esperando tocar el cielo con la punta del zapato en aquel columpio medio oxidado creado para niños de entres 3 y 7 años... Me columpiaba esperando desaparecer, crear alas y.. tocar el cielo que siempre me pareció tan cercano en esos asquerosos cacharros.. pero no, la totalidad de mi soledad podía hacerme ver todo diferente. Era solo una adolescente perdida en un parque, mirando como los minutos pasaban sin aprovecharlos, intentando tocar algo que.. sí, era imposible, como tantas otras cosas.
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