Y me aferré a esa idea, a la de no poder saber de ti hasta dentro de 730 días. Me aferré al pensamiento de encontrarte en un café mientras en mis manos sostenía una taza de cola-cao y sonreía al meter gotas en mi boca con mi dedo indice. Pero al final tus planes le importan una mierda a todo el mundo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario