
Se levantó de la cama y miraba todo borroso, por un momento pensó caerse pero pudo mantener el equilibrio. Se apoyó un poco en la pared y comenzó a andar, su pié chocó con algo que hizo un pequeño ruido al rodar. Echó una ojeada al suelo y allí estaba aquella canica color rosado con puntos por encima. Ella sonrió, sin más, sin quererlo ni necesitarlo, sonrió. Se sentó en el suelo y la cogió, la admiró durante unos minutos y se pregunto cuanto tiempo habrá desperdiciado ya, cuanto habrá perdido de la noche a la mañana... cuando algo como la familia no se puede romper, por nada ni nadie. Se le cegó la vista otra vez, pensó desmayarse pero pudo continuar. Colocó esa canica antigua en su caja de los recuerdos y puso música a todo volumen, pero sus pensamientos se escuchaban más fuerte en su cabeza que la propia melodía de aquella canción. Desaparecer miedos, inseguridades, amor y dolor. Desaparecer gritaba su cabeza, vuelve te pedía mi corazón.
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