
Y allí estábamos los dos. Sobre aquel pequeño escenario rodeado de gente. La fuerza del momento, los sentimientos acumulados y el miedo a perdernos creaba entre nosotros una barrera irrompible a pesar de no ser visible. Si, eramos como globos de helio intentando tocar el techo y agarrados por un misero cordel. Eramos libres, pero a la vez, teníamos un pequeño hilo que nos unía y nos impedía perdernos entre las nubes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario