martes, 14 de febrero de 2012

7.

Miraba al suelo, necesitaba retenerlo entre mis brazos durante unos segundos más. Necesitaba su cuello en mis labios y sus brazos rodeandome como las estrellas al cielo cuando oscurece y se encuentra solo.
-Abrázame- Me quedé perpleja, me leía el pensamiento- porfavor.
Lo sostuve con fuerza, pensé llorar, y soltarle, y rogar su amor. Pero callé, dejé que el silencioso se uniese a nosotros y acariciase nuestras megillas a cada lágrima derramada.
-Te quiero.
+Angel, no me digas eso.
-Bésame.

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