-Soy Angel.-Lo dijo con calma, sin saber que acababa de comenzar una lucha entre el amor y la felicidad. Sonreí, me tragué el miedo. Estaba nerviosa, pero no lo parecía.
+Yo Shopi- Nos quedamos en silencio, tal vez el primer y último silencio de esa noche. Nos quedamos solos, nuestros amigos fueron desapareciendo del bar, uno a uno, sin llamar nuestra atención. Me había perdido en sus ojos y el me encontraba en los mios. Su voz era mi música. Decidí que esa era la melodía que quería escuchar como despertador cada día de mi vida.
Reímos, bebimos y nos perdimos.
-Y ahora, un tema compliado, ¿Qué pasa por ese corazón?- Me quedé callada, y miré al suelo.
+Está roto.
Su cara fue graciosa, extraña, pero graciosa.
-Roto? No lo parece. Parece feliz, y luminoso.
+Eso es porque tu estás aquí.
-¿qué?- Escuché como su sonrisa falsa me echaba a gritos.
+Hace una semana que mi novio se fue con otra. Pelo castaño y largo, sonrisa perfecta y cuerpo de espanto. Maldita sea esa suertuda.
Se rió, se rió en mi cara. Cuanto odio pude sentir hacia el en ese momento.
-Estabas enamorada?
+No, amor es una palabra muy grande... Pero si le quería. Es difícil enamorarse.
-Yo una vez lo estuve...-bajó la mirada y suspiro, parecía temer remover el pasado. Coloqué mi mano sobre su pierna y sonreí, animandole a continuar, a proseguir esa historia que tanta intriga me causaba.- Se llamaba Melisa. Eramos perfectos.-Sus ojos comenzaron a brillar- La quise como nunca quise a nadie. Nunca discutiamos, nunca me faltó a mi lado, ni yo a ella... Eramos uno, eramos amor.
-Y qué pasó?
+Me mude, me vine a vivir aquí y la perdí, para siempre. Pero siempre será especial, siempre será ella.
Miré el reloj, tenía que irme. Cogí mis cosas y me coloqué frente a el.
-Tengo que irme, lo siento...
+No! espera...
Le miré, esperando una continuación, pero no dijo nada, era como si esperase que le entendiese.
-Mñana nos vemos?
+Porfavor...
Me fui, con el muño cerrado. Con rabia. Rabia de esa perfección que añoraba, sin entender aun muy bien el porque. Sin entender porque me dañaron los recuerdos de un desconocido, sin entender que fue aquella explosión que sentí en mi interior... y lo que más me sorprendía y desconcertaba, sin entender porque ya no recordaba a Erik con las canciones de la radio que escuchaba tirada en cama, pensando. Recapitulando y volviendo a recordar, repasando el día de hoy, buscando un error, un fallo y un porque a que el corazón se me pusiera tan rojo.
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