lunes, 27 de febrero de 2012

Pum 3,

Llegaba tarde, en verdad, estaba en pijama y hacía 10 minutos que debía estar en nuestro pequeño rincón de encuentro. Me iba a matar.

Comencé a correr hacia allí. Era la primera vez que quedabamos después de nuestro primer beso frente al conservatorio. Estaba nerviosa, pero por desgracia esta vez era evidente. LLegué, abriendo las puertas de golpe, sin cuidado, sin pensar en la reacción de los camareros y clientes. Me acerqué al grupo y Angel vino corriendo hacia mi, me besó. No sabía que eramos, no sabía que había sucedido entre los dos, pero era feliz. Era inmensamente feliz. Proseguí aquel intercambio de sentimientos y le abracé, dejando perplejos a todos sus acompañantes.

La tarde fue lenta, se basaba en abrazos y besos suaves. Entonces me agaró con fuerza
-Sigueme...- Lo dejó caer, como una pequeña brisa primaveral o una caricia.
Salió a la calle, las estrellas ya habían salido a observar su bellaza. Se puso enfrente mia y me abrazo. No entendía bien lo que ocurría, pero era algo grande. Algo enorme.

-Quiero ser tuyo. Quiero despertarme y que tu respiración sean como el tictac de mi reloj. Quiero volar con tus besos, y sonreírte en los malos momentos. Quiero esa sonrisa, si, es aque tiene ahora, esa que nadie te puede quitar. Quiero un todo, y lo quiero ahora.
+Eres... eres increible Angel, pero ya me tienes, siempre estaré aqui.
Hizo un acto de negación con la cabeza.
-Quiero que seas mia, que seamos nosotros, quiero ser tu novio.

Me acerqué y comenzó a llover, al principio solos chispas, pero le continuo el dilubio. Aunque no nos importaba, nuestro beso cubría el mundo.

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