martes, 14 de febrero de 2012
Train.#
Necesitaba despejarme, subí a la guardilla, corrí con las pocas fuerzas que me quedaban hasta llegar al último escalón. Respiré hondo y entré. Estaba oscuro, encendí el mechero y comencé a andar, intentando calmar mi respiración. Busqué en cientos de cajas hasta llegar a la correcta. La abrí con una sonrisa, la cerré con una lágrima. Dentro se encontraba mi anillo, su anillo. Me apoyé contra la pared y empecé a bajar hasta quedar sentada en el suelo, rodeada de objetos inservibles que se habían acumulado allí durante años. Comencé a llorar, como si todo el dolor se acumulase en mis megillas y con cada lágrima lo fuese borrando poco a poco. Me puse en pie. Nunca dejaré que nada me cambie.
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