jueves, 12 de julio de 2012

Convertida en viento viajaré en silencio.

Aparecí en tu ventana. Era de noche y no podía diferenciar muy bien los objetos de tu habitación. De pronto alcancé a mirar una cama con una montaña de mantas encima, debajo, tu. Sonreí con cariño, como una caricia en la noche. Y con unos suaves golpes al cristal llamé tu atención. Abriste la ventana y salté sobre tu pecho tirandote al suelo y dejándote inmóvil bajo mi cintura. Sonreí.
-No me esperabas?
Tus ojos se abrieron al compás de tu boca.
-Pero, como.. tu..
Balbuceabas cual niño pequeño, así que decidí callarte los labios de mi forma favorita. Más tarde me dormí en tu piel, y tu en mi alma.

No hay comentarios:

Publicar un comentario