jueves, 12 de julio de 2012

Ego.


Eché un vistazo a mi al rededor. Hacia tiempo que no me paraba a observar algo que no fuese el espejo y mi reflejo. De echo, el reflejo de todas las almas que podía ver a través de el.
Pero, trás quitar la vista de el comenzaban a jugar las sombras percorriendo su interior, como si de un segundo mundo se tratase. Intenté contener el miedo y volví a mirar. Entonces, una mujer me observaba. Pálida y temblorosa, como si tuviera Parkinson. Me hizo un gesto con el dedo indicandome que me acercase. Me quedé quieta y cuando me di cuenta mis pies caminaban solos, como si ella pudiera controlarme. Al acercar mi reflejo al suyo nuestros mundos se cambiaron. Yo en el suyo, ella en el mio. No podía ser muy diferente al mio pensé... Que equivocada estaba.

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