Mirar al frente no era una opción.
Tragué los sueños poco a poco rompiendo mis esperanzas de luchar por un futuro. Mis años de experiencia decían que la vida te da golpes cuando menos lo mereces y te acuchilla cuando piensas que no puedes más. Y de pronto, miras tu camino, desecho... como si una tormenta de arena cubriese mi via, y ahora, estaba perdida.
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