Shopi sonreía, Como si el mundo la observará y ella fuese el payaso de un gran circo. Todos la miraban a ella, todos hablaban de ella, todos se reían de ella. Bajó la mirada, pero sin perder la sonrisa, se tomaba muy enserio su profesión de bufón. Mirlo se acercó, se arrodilló y posó su mano en su megilla.
-Shopi...
+Cállate.
El silencio acarició sus cuerpos con más intensidad que sus propios cuerpos al rozar. Ella le miró, desconcertada.
-Es un hasta pronto.
El se levantó, se hizo el duró y aguantó en silencio. De pronto respiró hondo:
+Te amaré siempre.
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