Caminaba con el pulso acelerado. Tal vez era el, y su forma de sonreír. O yo, y mi forma de amar... pero se iba. Y mi cuerpo solo sentía dolor.Guardaba silencio, mis lágrimas luchaban por salir y yo por controlarlas. De pronto, sentí un golpe. Le miré, y en ese instante nuestras miradas se rieron.
-Mirlo...- No pude acabar, las lágrimas comenzaron a brotar como ríos bajo mis ojos. Mi cabeza era incapaz de continuar. Me sostuvo entre sus brazos y me agarró fuerte, como si no pensase soltarme. Sentí como las agujas del reloj se paraban, como el mundo se volvía pequeño. Como nosotros dos eramos los únicos del planeta, y estabamos muriendo de dolor. Alcé mi cabeza, y le besé. Nuestras lágrimas bailaban, se juntaban, crean oceanos, y caían acariciando nuestra piel.
+Sophie...
Le puse mi mano sobre su boca, no le dejé continuar. Sonreí, y entendió que esa era la mejor despedida.
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