jueves, 12 de julio de 2012
Inutilidad.
Mis ojos seguían cada línea de su silueta; Sus caderas, sus ojos, sus pechos, su boca... Cada curva, cada perfección, detalle o error. Mientras acercaba sus labios a mi piel, mientras su respiración aceleraba mis pulsaciones, mientras la noche cubría nuestros cuerpos desnudos. Mientras tanto, un gemido salía de su garganta. Mis caricias proporcionaban el placer necesario para querer continuar y sus piernas, rodeando mi cuerpo. Era la noche perfecta, que pena que el ron me la hiciese olvidar.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario