Llegaste a mi habitación, sonreiste y te acercaste. Me puse en pie y te abracé. Fue extraño. Quería gritar, saltar, acariciarte y comerte a besos. Pero preferí quedarme callada. Esperando que tu hicieras algún gesto que me indicase que estabas enamorado. Me acurruqué entre tu pecho y tu brazo derecho y tu me acariciaste el pelo mientras la felicidad se acumulaba en pequeños suspiros que llegaban al cielo. Entonces bajaste con lentitud tu barbilla, disimulando... y...
-Espera!
Tu cara. Tu puta cara. Nunca podré expresar tu reacción facial con palabras.
+¿Qué-é?...- Comenzaste a tartamudear, me hacía gracia, parecías tan inocente.
-Te quiero. Se que suena cursi re-declararme antes de nuestro primer beso y algo estúpido... pero llevo soñando con este día desde antes de concoerte. Llevo esperándote una vida, una eternidad...-Comenzó a caer una lágrima por mi megilla- Lo siento, siento ser tan estúpida... pero te quiero, necesito que sepas que pasa por mi mente cuando te ries... porque es como si un prado quemado comenzase a florecer sin más. Y cuando me miras... el sol se enciende y brilla como nunca, al igual que yo... porque me haces ser especial. Y lo siento, pero este día, pasará a ser historia para mi.
Sonrió.
+Eres la persona más cursi del mundo- secó mis lágrimas con su dedo indice- la más imbécil y asustadiza que he conocido. Pero intentaré que este día sea irremplazable.
Me miró, la calma había llegado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario