lunes, 30 de abril de 2012

Y que hago aqui a 752 kilometros de tus besos?

Estábamos tirados en la gran explanada de hierba alta, mirando al cielo. Su mano agarraba la mía y yo entre mis dedos sostenía el universo. De pronto le miré, me estaba observando. Serio, calmado. Como si una nube le arropase.
+Shopi...
-Dime-Sonreí, y le sujete más fuerte. Me tenía, le tenía.
+¿Qué harás cuando me vaya?
Me quedé callada. Mil respuestas pasaron por mi mente, pero ninguna parecía ser la acertada y de pronto mis labios hablaron por si solos.
-Lloraré.- Su rostro cambió, bajó la mirada, como si no me la pudiese sostener con facilidad. Y yo, a su vez, pues la expresión de aquellos ojos pesaba más de lo que yo podía contener. Mis megillas comenzaron a enmudecerse.- No quiero que te vayas. Necesito tu voz, tu boca, tus labios, tu sonrisa. Sí, ante todo esa sonrisa... y tu patética forma de pedirme sexo.-Mirlo echó una pequeña carcajada y me dejó continuar- Cuando vaya por la calle quiero que me pares para besarme, y me agarres con fuerza. Y cuando nadie nos mire, ser la pareja perfecta. Quiero, todo lo que no puedo tener.-Volví a mirarle a los ojos, con miedo-Por eso lloraré.

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