lunes, 30 de abril de 2012

Pájaro.

Cerré los ojos con fuerza. Era divertido como el aire de mi boca se escapaba al unísono movimiento de sus labios. Su boca suave cubría el atardecer haciendo competencia a aquella puesta de sol. Con una voz que hacía referencia al cantar de un pájaro nocturno logró enamorar mis pupilas, casi al mismo tiempo que mi cuerpo gritaba con fuerza sus sentimientos. Entonces nuestra mirada chocó. Se escuchó a kilómetros como el amor había aparecido entre nosotros y entonces, la noche calló. Mientras el prometía sujetarme para siempre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario