Dilandidero, dirás que no hay suerte.
Cerré mis parpados cinco segundos y al abrirlos ya era por la mañana. Diantres, me había quedado dormida con el movil en silencio. Tenía 17 llamadas perdidas de el, y algún mensaje de sobra. Publicidad y monólogos de un estúpido enamorado.
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