El corazón me latía fuerte, parecía una melodía constante, una música con un ritmo exageradamente perfecto. Parecía que no podía parar. Sus besos creaban una fortaleza ante el dolor y sufrimiento del planeta. Mi latir comenzó a cantar y nuestros cuerpos tocaban una canción. Me agarró- Creemos algo que con el tiempo se amargue.- Me besó y me tiró en la cama- Algo único- Comenzó a besar mi cuello bajando lentamente- Algo..
+Perfecto.
Sonreímos, por desgracia no recuerdo nada más de esa noche entre cajetillas de tabaco y botellas de ron vacías.
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