Fly.
Era como una gota en el mar, como una palabra en un diccionario o como una lágrima en un entierro. Era común, una más. No tenía nada de especial. Ni sonrisa bonita, ni miradas que enamoran. Ni palabras que ofrecer ni cartas de amor. Era de ese montón, de aquel donde somos utilizadas, hundidas y aburridas. Y entonces apareciste tu. Tus alas y tus encantamientos. Entonces, apareciste tu.
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