Me quedé paralizada. Podía notar las lágrimas golpeando mis párpados intentando salir. Como si todo lo que habitaba a mi alrededor se acercase a mi como un imán y me causase una presión de la cual no podía escapar.
Nunca le había sentido tan lejos. Nunca la impotencia saboreo mi cuerpo como aquella noche.
No hay comentarios:
Publicar un comentario