Me quedé mirándole fijamente. Ninguno hablamos. Ninguno fue capaz de romper el silencio.
-Shopi, que ocurre?
Me dí cuenta, ocurría algo. Abrí los ojos... y caí en que era cierto, estaba ocurriendo. Entonces se levantó, me abrazó y comencé a gritar. El dolor desgarraba mi piel, y mis lágrimas su corazón. Cerré mis parpados y al abrirlos, no estaba. Nunca estuvo.
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