Oh, shit.
Abrí mi bolso y tras rebuscar entre pintalabios usados y objetos varios encontré por fin mi cajeta de nicotina diaria. Pero, para mi sorpresa, solo quedaba un cigarrillo. Recordaba haber fumado menos, pero también recordaba haber sido feliz hace poco. Aunque desde aquellos tiempos ya habían pasado semanas en mi calendario y el tiempo enemigo me perdió en el olvido de las noches sin alcohol.
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