lunes, 30 de abril de 2012

Pero sin ti no puedo vivir.


Soy un barco varado. Parado en las rocas y perdido en este mar revuelto por tus llantos. Las olas, vengativas y atractivas como los cantos de sirenas, parecían acariciar mi coraza, pero solo me conducían a las cataratas de tus ojos. Comencé a preguntarme si tu boca aun recordaba mi navegar. Y entonces, pum. Chocamos.
-Mi capitán, mi capitán!- Gritaba la tripulación de los momentos olvidados en mi cabeza, pero nada me lograba despertar. Estaba perdida, en tu mirada.

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