Podría pasarme la vida entera mirandote.
Sentía la música. Era una sensación única. Rozaba mi cuerpo, como caricias, besos. Mis pies empezaron a levitar. Volaba, volaba alto. Y al mirar a mi lado. Allí estaba el. Con sus alas negras y tantos besos acumulados, guardados solo para mi.
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