Cuando mis parpados se cerraron mi imaginación despertó. Comenzó a caminar por tu piel con la facilidad con la que me cantas esa canción. Una sonrisa traviesa escapó entre tus lágrimas. Me puse en pie, pero las piernas me fallaban. Y ante ti, delante tuya, dejé caer una lágrima de intranquilidad. No me lo quería creer. Había llegado el fin. De las noches con pausas largas y de abrazos inexplorados.
Sus alas rotas le impedían irse de mi lado, pero sus ojos gritaban auxilio hacia la puerta de salida. Sonreí amablemente y dejando libre a la felicidad que había tenido retenida hasta ahora mi aliento se heló. Entonces el sujeto mi cuerpo sin vida y beso mis labios. Declarando amor eterno en la peor situación.
Le abrece fuerte y pude notar como su cuerpo intentaba sobre volar el dolor que le acogía. Mis labios no tenían palabras, así que me conformé con retomar el cariño que necesitaba y alzarle en vuelo. "Hacia la luna... Hacia la luna y volver."
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