lunes, 30 de abril de 2012

No nos cuesta nada.


Le dí al botón de stop y unos segundos más tarde el ascensor paró, con un golpe seco y rápido. Se quedó mirándome. Eché un vistazo a su cuerpo, de arriba a abajo. Tenía hambre.

Se acercó y comenzó a besarme. Sin presentaciones, sin palabras, sin amor. Un juego, un juego divertido. Me cogió en brazos y me puso contra los botones de la pared. Mientras mi ropa iba cayendo al suelo el espejo nos hacía competencia. Su cuerpo semidesnudo pedía a gritos continuar y yo otorgaba las respuestas desabrochándole el pantalón. Su mirada bajó. Quedamos unos minutos en silencio, esperando algo, entonces continuamos.
-Esos calzoncillos comienza a ser odiosos- Susurré mientras pegaba su boca a la mía y sonriendo picaramente.
El hizo un gesto de aceptación y se los quitó, con rapidez.
Fuego.Solo sentía fuego.

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