Los días pasan y no pasa nada.
Las horas iban pasando como si de una pasarela de modelos se tratase. Unas más bonitas, otras más largas y otras con tantas pausas que parece nunca terminar. El tiempo se paró. De pronto, sin avisar. Como si todo lo que hubiera vivido hubiera quedado plasmado en tinta sobre un papel. Y ya no llegaba nada. Todo se quedo quieto. Inerte. Y sin más, me besaste. La vida volvió a fluir en tus ojos y mi sonrisa gritaba llantos de felicidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario